Hola a todos/as,
14 días, 8 aviones, 34 horas de vuelo (sin contar escalas, que fueron unas poquitas buenas...), unos 27800 km , pocas horas de sueño y incalculable diversión. Estas son a groso modo las cifras de este viaje que está llegando a su fin.
He tardado esta vez bastante en ponerme al día esta porque literalmente no he tenido tiempo material para poder ir contando poco a poco lo acontecido en el viaje. Si pudiera resumirlo en una sola palabra solo podrían ser la de IMPRESIONANTE. Mira que en su momento dije que lo de Australia sería difícil de superar. Aunque son dos cosas diferentes por temas de tiempo y los propósitos de cada uno. Podría decir que llegan a igualarse en muchos aspectos. Incluso por lo corto del tiempo disponible. Lo he vivido mucho más intensamente.
La cosa empieza muy bien. Como ya ustedes sabían, mi destino a mi partida de Amsterdam fue Jakarta, viajando con la compañía Emirates. Que por cierto, ya podrían ponerse las pilas las compañias en España porque hacía mucho tiempo que no me encontraba tan cómodo en un avión: amplitud, servicio, entretenimiento a la carta, buena comida (para ser de avión) y una cosa que me encantó que es un nuevo sistema llamado "Sky Interior", que reproduce las condiciones de luz y oscuridad para adaptarse a los cambios de hora. La cabina va cambiando de tonalidad para reproducir el atardecer y la puesta de sol hasta llegar a la oscuridad de la noche. Incluso llegan a reproducir estrellas en el techo. Ya cuando se va llegando en la cabina "amanece otra vez". Guapísimo porque da una sensación de paz tremenda.
De Indonesia tengo que decir que es un desastre de país en todos los sentidos. Contaminado, sucio, corrupto, desorganizado, superpoblado...y otros calificativos que ahora no se me vienen a la mente pero que van por el mismo camino. De hecho, ya tuve la primera movida nada más llegar al control de pasaportes. Primero que en este puñetero país hay que pagar por todo. Visa para entrar, para salir del país otra tasa, para viajar por dentro otra...y así sucesivamente. No son grandes cantidades, pero va sumando y no veas. El regateo es cansino, siempre te miran sonriendo y de descojonan antes que ponerse a discutir. Lo malo es que no sabes si el tio es sincero o te la está clavando. El caso es que yo tengo la (mala) costumbre de no llevar en mano los billetes físicos. Simplemente con mi pasaporte y número de reserva nunca he tenido problemas. Bien, encima de que uno llega roto a Jakarta después de estar 18 horas volando, haciendo cola para pagar el visado y luego otra larguísima para los pasaportes, me pasa lo siguiente: el guardia de turno me pide el billete de vuelta físico. Yo le digo que no lo tengo pero que lo tengo en un email y se lo puedo mostrar sin problema. El tío se me pone bobo y empieza que si la visa exige el billete físico, que lo de internet no vale, etc. Yo ya cagado porque igual no me dejaba entrar, le digo si hay alguna manera de demostrarle de que no me voy a quedar en el país y que tengo billete de vuelta. Al colega se le ilumina la cara y me dice poco menos que lo podría pasar por alto por un módico precio (obviamente no con esas palabras). En mi caso era la primera vez que me pasaba esto. No me creía si era verdad lo que estaba pasando. Pues ya me veo yo metiendo algún billete dentro del pasaporte para que me lo sellara. Y así lo hice y pasé sin problemas. Increíble. Vaya perro. Resulta que no era obligatorio porque volví a entrar en Indonesia a mi vuelta de Singapur y no me pidieron nada. Eso si, a pagar otra vez la visa porque no es de multiretorno. Otra cosa son los desastres de organización. Por ejemplo nos pasó que en un vuelo doméstico que hicimos hacia Bali: estábamos esperando para embarcar, cambian la puerta de embarque y no hay carteles ni nada. Lo único la megafonía solo en indonesio. Para cagarse, menos mal que vemos a la manada de gente corriendo y nosotros los seguimos preguntándoles que pa donde iban.
Yo tengo una teoría en la que creo que los sitios los hacen las personas. Es decir, ya puedes estar el mejor lugar del mundo que si no das con buena compañía, tu estancia se puede convertir en un infierno. Jakarta no es una ciudad atractiva. Es más, es fea con ganas, sucia, maloliente, los atascos son monumentales y realmente desesperantes...todo lo malo de una ciudad de 20 millones que no saben si que hacer con ella. Como ya saben me quedé con mi hermano en su apartamento que está en una zona que no tiene nada que ver con la ciudad. Es como una burbuja en la que hay de todo dentro: parques, impresionantes centros comerciales, zonas de ocio, restaurantes, cervecerías, piscinas, canchas de tenis, rascacielos con apartamentos muy chulos y hasta una churreria de un indonesio que en un viaje a España se trajo la idea, la maquinaría y ahora es un sitio de moda allá (muy buenos churros por cierto, jeje). Esto además de que mi hermano se ha rodeado de una gente estupenda (todos españoles y pilotos) y que a pesar de estar tan lejos de casa, el apoyo recibido entre ellos hace que la vida allá se lleve mucho mejor. Yo me sentí como uno más allá y nunca paré de hacer cosas. Por eso, a pesar de mis rajadas de antes, tengo muy buen recuerdo. Sobre todo nocturnos, jaja.
Y es que Jakarta no la vi con la luz del día hasta ayer que salí a hacer unas compras al centro. Y nunca más lo haría porque te pegas la vida en un atasco con un calor terrible, viendo porquerías nada más y tragando humo. Menos mal que más o menos las cosas son baratas allá. Y es que la moneda de esta gente no vale un carajo (1€=12300 Rupias). Tienes la sensación de que te dejas pastones cada vez que pagas algo y al comprobarlo ves que no es nada. Y es que es muy gracioso cuando vez que nada baja de miles o cientos de miles de rupias. Eso si, tienes la cartera llena de billetes cuando a lo mejor al cambio no llega a 3 euros, jaja. Normal, porque el billete más alto es el de 100.000 ( 8 euros).
Una de las sensaciones más raras y a veces incómoda es la que siempre te sientes observado. Jakarta no es una ciudad turística y ver un bulé (término indonesio para llamar a un occidental) es muy raro. El caso es que se te quedan mirando como un bicho raro y más de uno/a me ha pedido una foto, jaja. Cuando vas a una tienda, que tiene cincuenta mil empleados para todo, les da vergüenza hablar contigo y siempre tienen esa risilla nerviosa. Pero bueno, para ellos los exóticos somos nosotros.
Lo mejor de Jakarta, la noche. Vaya marcha que tiene la ciudad. Es la única ocasión decente para salir de la “Green Zone” porque no hay tráfico Los bares, la música y el ambiente (un poco turbio, todo hay que decirlo) súper bueno. Desde el día que llegué no paré de salir todas las noches hasta que hicimos nuestra salida a Singapur. Acababa reventado sin apenas dormir para aprovechar los días.
Fotos Jakarta ( lo poco que vi)
Zona residencial donde vivía.Muy guapo
Sinceramente no hay más que enseñar. Así que imagínense
¿Todo no va a ser Jakarta no? Ya estando allá, Rubén y yo emprendimos una pequeña gira que nos llevaría a ver Singapur y la isla de Bali. Para ello hay millones de opciones para ir a los dos sitios y la competencia es feroz entre las compañías. Al final pillamos billetes de bajo coste (Lion Air, unos piratas del aire) y en apenas hora y media te plantas en los dos lugares desde Jakarta.
Singapur es lo opuesto. Es la ciudad idílica, perfecta, cómoda, bonita…me encanto hasta el punto de que realmente no me importaría quedarme a vivir allí. 5 millones de habitantes en una isla más pequeña que Lanzarote y las cosas están de tal manera que no hay mogollones por ningún lado. Todo está impoluto y no ves ni un papel en el suelo. Los edificios, parques, plazas y zonas de paseo son preciosas y hay mucho trabajo por allá. De hecho me propuse durante una mañana pasar por diferentes empresas de ingeniería civil a entregar CV. A ver si suena la flauta. Quien sabe. Además, aunque en su mayoría la población es china, el ambiente es mucho más occidentalizado muchas multinacionales tienen sus sedes allá por ser un paraíso fiscal. Dispone del puerto más grande del mundo en volumen de mercancías y unos de los aeropuertos referentes del sureste asiático. Qué bien lo tienen montado. Después de estar un par de noches allá, nos fuimos rumbo a Bali.
Lo primero que sentí cuando llegué a Bali es que estaba otra vez en Indonesia de verdad. Ese caos por todos lo lados de coches, motos, gente…las ciudades con la misma suciedad, etc. Pero Bali tiene algo especial, un encanto que no se puede describir con palabras porque es muy raro. Realmente mi primera impresión fue de horror por cómo está todo de descuidado siendo este lugar mundialmente famoso. Pero poco a poco se va uno metiendo en el ambiente ese diferente que tiene el ser el único territorio indonesio en que no predomina la religión islámica y si la hinduista. Nos quedamos en la ciudad de Kuta. Ciudad con más ambiente e invadido por australianos borrachos a todas horas, jeje. Después de caminar como animales en Singapur, decidimos tomarnos este destino con mucho más relax: playita, paseitos cortos, piscinas y solo un día de excursión para visitar la isla. La playa de Kuta está genial y es uno de los templos de los surfistas. El agua estaba llena de ellos (más o menos buenos ). Entre la tranquilidad, el agua, la brisita del mar, etc. De verdad es que me parecía por momentos estar en Lanzarote y disfruté como un niño mi estancia allí. Y como no, la noche otra vez con sitios impresionantes para salir pero esta vez no teníamos la exclusividad de ser los únicos bulés. La excursión que hicimos con un guía privado (baratísimo que estuvo todo el día con nosotros) se centró en visitas a templos y campos de arroz. Me encantó el paisaje ese típico de las terrazas de las plantaciones que siempre he visto por la tele y esos templos hindú que estaban incluso en cada casa particular. Un día muy provechoso y encantador. Tres noches nos quedamos en Bali que tuvo de todo: excursiones, marcha y playa ¿qué más se puede pedir?
Fotos de Bali
Fotos de Bali
Un inciso si que quisiera decir. Todo lo que he contado es muy bonito, me encantó y no es por vender mi tierra ni nada. Pero teniendo las playas y el ambiente de Canarias, no iría aposta a un lugar como Bali solo por ello. Está genial pero sobrevalorado y yo fui aprovechando la estancia de mi hermano porque ya que está tan cerca pues no lo quieres perder. Eso no tiene que ver que me lo pasé como un niño, jeje.
A la vuelta de Bali solo me quedan unos días en Jakarta. ¿Y qué es lo que uno puede hacer? Marcha, jaja. Otra vez con los colegas de mi hermano y yo por ahí (los bulés) a darlo todo. Y por el día, potajito de lentejas un día y cocido el otro para sentirnos más cerquita de casa rodeado de gente. Qué rico sabe cuando estás lejos y hace tiempo que no lo pruebas ni en Holanda. Y así se pasan los días rodeados de buena gente y entre risas y fiestas no parece que estemos a 16 horas de vuelo.
Desde el lugar que estoy en estos momentos, aeropuerto de Dubai, no dejo de recordar los buenos momentos que he pasado en estos días en Indonesia. Sin parar, rodeado de buena gente, viajando con mi hermano por ahí. No puedo pedir más la verdad. Me da rabía no poder expresar con palabras todo esto que he hecho estos días porque llegaríamos a cientos de páginas de recuerdos, sensaciones, anécdotas, risas, sorpresas, nuevos olores, sabores (qué rica la comida Indonesia. Aunque los que me conocen saben que me como hasta las piedras molidas, jeje). Ni siquiera en las mejores previsiones me imaginaba que saldría todo tan bien. Muchas gracias a todos ellos y sobre todo a Rubén por hacer esto tan especial. Por cierto que viene detrás de mi un día después y nos reencontraremos en Holanda unos días. A ver si puedo devolverte al menos el 1% de lo que me ha dado.
En cuanto al resto. A partir de ahora otra vez con lo mismo de siempre. La rutina se apodera de mi vida y esa será la tónica de las próximas semanas. Sé que se ha hecho un poco largo este post. Pero les aseguro que no he hecho sino rascar la superficie de lo que aconteció. Nos vemos muy pronto.
Muchos besos y abrazos a todos/as
